miércoles 23 de julio de 2008

Manuel Coleoni, la voz ahogada

Nunca fui muy apegado a la poesía: al intentar leerla suelo perder el hilo, y cuando intenté escribirla me salieron los textos más horriblemente cursis que la humanidad haya conocido jamás. Sin embargo, cada tanto me cruzo con algún texto en verso que le gana a mi prejuicio. Tal es el caso de “Ellos”, el poema que el mexicano Manuel Coleoni publicó a fines de los ’40, tan urgente hoy como en su época.

Beatnik fuera de tiempo y lugar, la vasta obra de Coleoni tiene puntos en contacto con la de autores “malditos” como Bukowski, Kerouac o Ginsberg. (con Jack, dicen, compartió alguna noche de alcohol y bohemia en la frontera). Receloso de su integridad artística, prefirió mantener el perfil bajo, hasta que el revisionismo lo alcanzó –ya anciano– en los ’90, al reeditarse buena parte de sus trabajos en prosa y verso.

Coleoni murió el 8 de abril de 1997 en la ciudad de León. Tenía 77 años y, pese al mencionado revival, vivía prácticamente en la miseria. A modo de homenaje tarde y mal, les dejo la que para mi es una de sus mejores obras, breve pero intensa y, como decía antes, más que vigente.

Ellos

Calculan el paso.
Drenan su miseria en las grietas invisibles de la calle.
Avanzan lentamente, aterrados de morir
de la enfermedad que ellos mismos eligieron.
Riegan su codicia con la sangre de sus sueños.
Inhalan esperanza y exhalan fracaso.
Marchan con los restos fantasmales de su suerte,
añorando el fin de su carrera sin meta.
Me miran con recelo,
mi libertad los repulsa,
pero incendiarían mil océanos por contarme entre los suyos.
Y yo, mientras tanto, levanto la vista
y sonrío aliviado:
el muro entre nosotros ya besa los pies del sol.