martes, 27 de mayo de 2008

Dandy Warhols: la banda que no sé por qué amo

Cada tanto alguna banda nos gusta pese a nosotros mismos. A mi me pasa con los Dandy Warhols, un grupo que reúne todas las condiciones para que yo lo denoste y, sin embargo, me siguen ganando disco tras disco. Apáticos, fríos, chorros de la Velvet, siempre en pose cool... por momentos dan ganas de meterles un par de sopapos para averiguar si son o se hacen. Pero acá estoy, hablando de ellos. Y bien.
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Me llamaron la atención (a mi, y a muchos otros casi traintañeros que crecimos viendo MTV en los '90) con "Not if you were the last junkie on Earth", un temita pop subversivo que me hipnotizaba con su abulia palermitana (y con la inolvidable jeringota gigante) mucho antes de que Palermo existiera.

El siguiente hito en nuestra relación fue "Bohemian like you", casi un rockito stone medio parecido a los que de vez en cuando graba Primal Scream que, mientras lo escuchaba en mi discman camino al trabajo, lograba lo imposible: hacerme sentir cool. Sí, a mi, al mismo Ringo Starr que hoy, por ejemplo, viste chaleco y camisa a cuadros (y no de esas que venden en el Soho precisamente).

Después de ese sacaron un disco de mierda con un título largo que no recuerdo. Ahí me sentí pleno: "Al fin mostraron la hilacha", pensé, y sentí que nuestro idilio había llegado a su fin. Pero estaba equivocado: hoy lanzan Earth to The Dandy Warhols, otra obra maestra de la que casi nadie hablará, y los que lo hagan será para echarle encima un camión de bosta dialéctica. Pop, shoegaze, psicodelia, hasta un temita medio parecido a Peter Gabriel... son tan delincuentes y tan contrarios a lo que habitualmente disfruto que no dejo de pensar qué les veo. Pero no hay caso: soy débil, no los resisto.

Si a alguno le interesa formarse opinión sobre mis contradicciones o, como yo, es uno de los poquitos fans de DW en la Argentina, podrá bajarse Earth to The Dandy Warhols de AQUI, cortesía de Rocanrol Nene.

viernes, 16 de mayo de 2008

My name is Lenny

¿Es un choreo subir un videíto cualquiera sin escribir nada al respecto? Y, la verdad que un poco sí. Pero igual subo "My name is Lenny", versión del tema "My name is" de Eminem a cargo del compañero de trabajo (y de taberna) de Homero, por las siguientes razones:

1) Me encapriché en que el fin de semana tenía que quedar algo nuevo en el blog.

2) Tiene que ver con los Simpsons. Ergo, es buenísimo.

3) Desde que lo escuché no me puedo sacar de la cabeza el estribillo (¡y te va a pasar a TI!)

4) Es mi otro blog y hago lo que quiero.

Así que bueno, pronto volveré a escribir y esas cosas. Por ahora los dejo con Lenny rapeando.

miércoles, 14 de mayo de 2008

Una década de afonía

Cuenta mi mamá que, con sólo tres años, el pequeño Ringuito intentaba canturrear “I’ve got you under my skin” en un inglés que, a decir verdad, no ha mejorado demasiado con el paso del tiempo. Luego el prejuicio rockero me separó del tío Frank un buen rato, hasta que en 2000, en el Musimundo de Avenida de Mayo y Perú, encontré un compilado con sus mejores temas a 12 pesos que me tentó. En ese momento nos reconciliamos y hasta hoy somos inseparables.

A partir de aquel Greatest Hits empecé a investigar: sus discos con Tommy Dorsey, con la Orquesta de Count Basie, con Tom Jobim, los de dúos que grabó antes de morir (un patinazo no se le niega a nadie) y demás. De ahí fui a su agitada vida: sus chicas, su continuo mal humor, su carrera como actor, su amor-odio hacia el rock, su conexión con la mafia, sus amigos del Rat Pack. Y hoy puedo decir, con conocimiento de causa y sin ridículos pudores rocanroleros, que lo admiro fervorosamente.

Hoy se cumplen diez años sin La Voz: toda una década de afonía para la música popular. Y para recordarlo, subo aquel tema que me llamó la atención de niño (cuando YouTube no estaba ni en las novelas de Asimov), y que aún hoy me sigue pareciendo una de las canciones esenciales de todos los tiempos.

Miss you, Frank.


Bonus track: un medley de bossa a dúo con Tom Jobim. Demasiado.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Yo, Tarantino

Una noche cualquiera en Hollywood, con Uma y Vivica.
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Escuchando por 7576ª vez el soundtrack de Death Proof, la última película de Quentin Tarantino, pensaba: "Qué hijo de puta este tipo, las bandas de sonido que arma". The Coasters, Pacific Gas & Electric, April March... gente no del todo conocida, pero muy grossa, que además parece potenciarse mutuamente en el disco. De modo que me autodesafié, sólo para testear si mis conocimientos de música oscura eran comparables con la de este insigne cineasta, a hacer un soundtrack para una hipotética película suya, siguiendo la fórmula que suele usar: un toque de pop japonés, mucho soul raro, algo de country denso, un par de instrumentales de compositores italianos, rock chicloso de los '70 y demás. El resultado es... lo que encuentran más abajo.
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Primero la lista de temas:
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01 “Cielo verde” – Alessandro Alessandroni
02 “Shonen Knife” – Shonen Knife
03 “Penso a te” – Catherine Spaak
04 “I heard it through the grapevine” – The Temptations
05 “Let your yeah be yeah” – Brownsville Station
06 “Cold cold heart” – Johnny Cash
07 “Your vice is a closed room and only I have the key” – Bruno Nicolai
08 “Harry hippie” – Bobby Womack
09 “Backstabbers” – MFSB
10 “Mendocino” – Sir Douglas Quintet
11 “Wholesale love” – Arthur Conley
12 “The night before” – Lee Hazlewood
13 “The bondage suite #4” – Nora Orlandi
14 “Green light” – Equals
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Se aceptan sugerencias, opiniones, críticas, posibles argumentos del hipotético filme, etc. Un contrato de Tarantino para musicalizar su próxima película, también se acepta.

lunes, 5 de mayo de 2008

Hank


Sí, yo también aborrezco cuando la gente sube a sus blogs videítos de YouTube. Casi nunca los veo. Pero éste me pudo: en 1:34 min reúne un poema de Charles Bukowski ("The aliens"), un tema de Kronos Quartet ("Lux aeterna") y una animación sobria pero perfecta.

El otro día hablaba con gente allegada sobre la diferencia entre quienes ven la vida desde el parabrisas polarizado de un Duna tuneado y quienes intentamos circular con la sensibilidad como lazarillo. Y la conclusión a la que arribamos es similar al concepto del poema de Buk: puede que ellos no conozcan la angustia de un planteo existencial, ni tampoco sepan qué se siente al retorcerse de melancolía, ni mucho menos alguna vez se hayan visto aplastados por un alud repentino de sensaciones abstractas y a la vez bien concretas. Pero... ellos están ahí, y yo acá. Y acá, cuando las cosas pasan, pasan en serio.

Y de paso, Bukowski es Dios, con la salvedad de que nadie duda de su existencia.