domingo, 2 de noviembre de 2008

S.

Me acuerdo de vos en las situaciones más extrañas. Lo lógico sería que aparecieras después de una película de Hugh Grant, o cuando escucho a Damien Rice, o en todo caso a la noche, tarde, cuando intento dormir y la cama está caliente y pegajosa y no hay whisky que me tumbe. Pero no: soy más bien de ver tu cara en boletos del 17, en pollos calcinados que me miran con lástima desde el fondo del horno o en partidos de fútbol que engancho en televisión donde juegan equipos cuyo nombre ni siquiera puedo pronunciar. Es que nada de lo que nos unió, Silvina, tenía ni pies ni cabeza. Debe ser, entonces, que seguís estando en los lugares más insólitos porque nunca estuviste realmente en ningún lado.

¿Sabés quién me hace acordar a vos? Castillo. Debe ser por esa cosa de tomar y no dormir, o dormir de día y escribir compulsivamente de noche. Lo cual no tiene nada que ver con vos ni remotamente, siempre tan diurna y ordenada, sino más bien con situaciones que solías provocarme sin querer, como un elefante que desparrama porquerías inservibles pero frágiles en un bazar. ¿Solías, dije?

De modo que así están las cosas: vos, en tu cama, durmiendo sin enterarte de nada, y yo en la mía, tratando de curar viejos dolores con pequeños golpes de la punta de mis dedos, friéndome ante un resplandor que a veces sana y a veces hiere, y echando una ocasional mirada al cielo negro desde la ventana, anhelando un poco de lluvia, burlándome intencionadamente de todo lo que tu recuerdo toca, y rogando no encontrarte, al menos una vez, en la luz que a lo lejos brilla y que la madrugada todavía no logra ahogar.

jueves, 23 de octubre de 2008

Que te comas la lata!

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Habrán visto si pasan habitualmente por aquí que esto está un poco occiso. La razón es, primero, que no sólo carezco de tiempo para SEBUP, sino que también estoy demasiado ocupado como para escribir algo y postearlo en Rocanrol Nene. Y segundo, que estoy con proyecto bloggeril nuevo. Paso a contarles.
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Viendo que ambos sentimos la compulsión de recomendarle a nuestros visitantes la música que escuchamos, hemos unido fuerzas con la inefable Araña Pollito para hacer Que Te Comas La Lata!, blog exclusivamente dedicado a promover la escucha de las bandas y solistas que nos vuelan la sesera a uno y al otro.
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Allí, además de poder escuchar temas para tentarse y después descargar, les dejamos una especie de catálogo con los mejores blogs para bajar discos de este planeta, todos ellos habituales proveedores de nuestras colecciones virtuales. Así que si son como Laraña y yo, es decir, melómanos perdidos que no pueden parar de buscar música nueva (y vieja, pero buena), quizás se quieran pegar una vuelta por Que Te Comas La Lata!
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La idea es que no sea una especie de adoctrinamiento unilateral (que tampoco somos tan grossos, demonios), sino que se genere una comunidad, un ida y vuelta de recomendaciones donde todos terminemos cada día con un disquito más para volver escuchando en el MP3 a la vuelta del laburo. O algo así.
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En cuanto a estilos, van a encontrar de todo: desde jazz a metal, pasando por cancioncitas acústicas, rock clásico, cosas experimentales, world music, etc. Por que en la variedad está la diversión.
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Igualmente, que quede claro que RN no muere: voy a seguir subiendo textos míos y demás cuestiones cada tanto, pero las recomendaciones musicales se mudan a Que Te Comas La Lata!
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Nos vemos allí!

martes, 7 de octubre de 2008

De otro tiempo

En algún recoveco de la tarde el reloj clava religiosamente las güampas y las neuronas miran al banco y piden el cambio . Ahí, el rango de opciones se extiende entre vagabundear por la Internet mendigando gracia y rogando que el silencio entre el tic y el tac sea aún más breve de lo que es, o dedicarse a escuchar hermosa música de otros tiempos hecha... en éstos. Inclinándome por la segunda alternativa, les dejo el video de "Baby you're my light" de Richard Hawley, deseándoles que sus horas se conviertan, como las mías al redescubrirlo después de tanto tiempo, en miel que cae, dulce y suave, por la pendiente del día.

lunes, 29 de septiembre de 2008

Du pays de la pate fois

Que quede claro: je ne suis pas roquefort. Pero igual llevaba ya bastante tiempo intentando cazar a ciegas una buena banda de chanson française con acordeón, y así fue como recalé en Les Ogres de Barback. Cada uno se encargará de investigar la discografía de estos muchachos si está interesado, pero les recomiendo arrancar por el debut Rue du temps y de ahí en más avanzar sin miedo, que nada baja de los ocho puntos.

Para ilustrar, una versión de “Bienvenida a Tijuana” junto a su autor, Manu Chao. Y un tema de Rue du temps llamado “P’tit gars”. Paz, amor y soupe a l'onion para todo el mundo.

domingo, 21 de septiembre de 2008

Antes del fin

Entraron con firmeza pero sin escándalo, marchando sigilosamente por mi departamento hasta alcanzar la habitación, donde yo dormía arrullado por la estática de un ignorado televisor blanco y negro. Sospechaba que tarde o temprano vendrían a buscarme, pero igualmente aquella madrugada de agosto del ’76, obnubilado por el sopor del sueño profundo, me invadió la sorpresa, e inmediatamente después el lógico pánico que acarrea el desconocer el propio destino inmediato. Eran cuatro, todos ellos muy bien vestidos y, a su retorcida manera, bastante amables. Uno oficiaba de cabecilla, cosa que noté cuando le ordenó a los demás que me ataran, me vendaran los ojos y me metieran en el auto. Resistirse era inútil.

“¿Dónde me llevan?”, pregunté, pero nadie contestó. No se llevaban bien con las palabras: solo soltaban groserías y risas sádicas de tanto en tanto. Se conducían con la serenidad de quien se apresta a ejercer la crueldad sin remordimiento. Yo, mientras, temblaba de frío e incertidumbre.

Cuarenta minutos después nos detuvimos. Los dos que me acompañaban en el asiento trasero me arrastraron fuera del coche. Volví a preguntar, ya al borde de la súplica, qué tenían pensado para mi. “Callate y caminá”, gruñó el mandamás, al borde de perder la paciencia. Obedecí.

Ocultos tras las vendas, mis ojos adivinaron una casa oscura. Mis oídos se sobresaltaron ante unos murmullos siniestros que quebraban el silencio casi inmaculado desde una habitación contigua. Mi olfato, agudizado por la merma de mis otros sentidos, percibió un aroma acre, mezcla de sudor, humedad y alcohol. Sin avisarme me empujaron sobre una especie de camilla acolchada y recubierta de un plástico que crujía ante cada estremecimiento de mi cuerpo. Volvieron a atarme, prácticamente desnudo, con las piernas y los brazos en cruz, y me obligaron a beber un líquido espeso, de sabor ácido, que dañó seriamente mis percepciones y me dejó, sin más, entregado a sus designios.

A lo lejos se abrió una puerta. Por un segundo los murmullos se escucharon más próximos, pero a esta altura el estruendo de mi corazón desbocado me impedía concentrarme en cualquier ruido externo. “Quedate quieto, putito”, me dijo el cabecilla, y comenzó a deslizar un cubo de hielo por mis partes más sensitivas. Me habían sujetado tan firmemente que ni siquiera podía evadir esta lenta tortura. Estaba rendido.

De repente, quien daba las órdenes dejó de martirizarme. Lo oí alejarse con pasos graves en dirección a la puerta. Dos de sus cómplices estaban cerca: percibía claramente sus voces profiriendo obscenidades ocasionales por lo bajo. Hasta que el líder, dirigiéndose al restante miembro del grupo que aguardaba sus directivas desde el otro cuarto, disparó con voz firme: “Raúl, ¿llegaron o no llegaron ya las putas, eh?”. Y Raúl contestó que sí, que hacía diez minutos que estaban esperando en el living. Y las putas, efectivamente, entraron en fila india.

El resto de mi despedida de soltero, para mantener el decoro y evitar que mi señora me estrangule, tendrán que imaginarlo.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Top 3 para hacer cochinadas

A cuento de nada, o más bien a cuento de que al fin llegó el viernes, mis tres canciones favoritas a la hora de pegarse un buen revolcón (al menos las que recuerdo hoy: si me olvidé de alguna importante la agrego en comentarios después).




"Foxy Lady" - Jimi Hendrix
Situación: llegando a casa borrachos, sin poder esperar, con la ropa puesta, contra la pared





"Venus in furs" - The Velvet Underground
Situación: con las percepciones alteradas, de madrugada, con luz mortecina




"Closer" - Nine Inch Nails
Situación: en cama revuelta, transpirados, a lo bruto, diciéndose porquerías

martes, 9 de septiembre de 2008

AM (After Metal)

Salieron o se filtraron por estos días unos cuantos discos nuevos de metal y/o hard rock. Primero fue Motorizer de Motörhead. Luego el tema nuevo de AC/DC que pueden escuchar más abajo. Acto seguido, Death magnetic de Metallica (que, dicho sea de paso, me desarmó la capocha) y, por último, All hope is gone de Slipknot. Cuestión que, gracias a esta andanada de ruido loco, hacía tres días que no bajaba un cambio (a la tercera vieja que atropellé en el subte me asumí oficialmente como pasado de rosca). Hasta que hoy me encontré de casualidad con la canadiense Basia Bulat, quien además de hacer un khlav kalash de la San Puta, sacó un disquito hermoso llamado Oh my darling. Guitarras acústicas, mucha melodía, la voz dulce al frente, arpas y cítaras y un toque étnico sutil que te obligan a disfrutar del sol aunque no quieras. Yo, ya saben, recomiendo compulsivamente, y si alguno se prende, mejor. Va una muestra: "La-da-da".

viernes, 5 de septiembre de 2008

Adam Verde

En una de esas decisiones inexplicables de Pop Art, se suma al Pepsi Music Adam Green, un demente que se hizo apenas un poquito menos que desconocido luego de que el tema que grabó con Kimya Dawson "Anyone else but you" estallara en la película Juno. Visto y considerando que lo que hace este muchacho me gusta mucho desde que lo descubrí en 2004 con su genial disco Friends of Mine, y que me gustaría que lo ignoraran y/o apedrearan lo menos posible, intentaré convertirlos a mi religión dejándoles un temita para que escuchen. Se trata de "No legs" y la letra, un auténtico pasaporte el infierno, dice más o menos así:

There's no wrong way to fuck a girl with no legs
just tell her you love her as she's crawlin' away.
there's no wrong way to fuck a bitch with no faith.
Now you'll never be sad again.

Lovin' you are the two best things in a world that's skipping town.
Reaching blind into the deepest mouth in the brownest place around.

There's something amiss in her cum stained lips.
so i get the first kiss before she takes the last bite.
Genital outlaws in a positive way, and in everything bagel too.

Getting strangeld by the junkie priest as the boys get stoned in school.
there's a knock at the door and your parents come in.
They thought you were a different girl.

So if you're alone when you're parents aren't home
and no one can see your incestuous tree.
No need to contain what the sparrows can say.
now you'll never be sad again.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Rock

Gracias Satán, gracias por esta alegría
Si tienen sangre en las venas, les imploro: volumen en 11 y play a "Rock n' roll train", primer corte de Black Ice, disco nuevo de la mejor banda de hard rock de la galaxia.
Demasiado.

domingo, 31 de agosto de 2008

La empanada de albahaca

A Hank Chinaski

Llevábamos siete horas tirados en el sofá mirando Crónica TV. No había nada mejor para hacer.
- Yo ya tengo hambre- dije, retórico.
- Pará, ya termina–gritó Ricardo, respondiendo vaya uno a saber a qué pregunta.
- Llamá.
- ¡Para un minuto! Loco, que hinchapelotas.
Miré la pantalla. Estaban pasando un infomercial de medias de mujer que no se corren, y Ricardo lo miraba y se reía. Podía ser extremadamente estúpido si se lo proponía.
Me levanté del sofá y busqué un imán de una pizzería que solía estar pegado en la lámpara, pero no estaba. Me tiré al piso, corrí la alfombra, levanté el almohadón de mi lado, metí el brazo y después la cabeza abajo del sillón, me di vuelta los bolsillos por las dudas, revolví el pasto de plástico de la maceta artificial que estaba debajo de la lámpara, y nada. Lo dejé.
Al rato lo vi en el lugar menos esperado.
- Ricardo, ¿comiste mierda? Estás chupando el imán de la pizzería...
- Pedí empanadas, pizza comí hoy al mediodía– me dijo, sin mover los ojos de la pantalla, sin pestañear, sin dejar de echarse una risita cada tanto y sin parar de lamer pervertidamente el imán.
A todo esto, un tipo pelado le metía clavos a una media de nylon y se reía, y una morocha veterana, con más cara de aguerrido volante tapón que de conductora de televisión, decía no poder creerlo y se reía todavía más. La cosa es que todo el mundo estaba recontracagado de la risa menos yo. Por un minuto temí que el demente fuera yo, pero no, no era yo.
Con todo, conseguí de algún lado un imán de un local de empanadas.
- ¿Vos de qué querés?
- Pedime dos de jamón y queso y dos de carne picante.
- ¿Nada más?
- No.
- Después me afanás una de las mías y te cago a bollos.
- Chuhuevo un pame.
No le hice caso. Pedí las cuatro empanadas para él, y para mí lo mismo, más una de queso, albahaca y tomate.

Cuarenta y cinco minutos después, el infomercial había llegado a un final feliz y había dado lugar al sorteo de la Nacional. Cada tanto se cruzaban placas rojas anunciando alguna tragedia, pero ninguna hablaba del secuestro y muerte del pibe de las empanadas. En eso sonó el timbre.
- Perdoná la demora, es por el calor.
Le contesté que sí, que que calor hijo de puta, sin terminar de entender la relación entre la temperatura ambiente y el hecho de que nueve empanadas tardaran 45 minutos en recorrer 250 metros en moto. Tenia demasiada hambre para sacarme la duda, así que agarré el paquete y le dejé 50 centavos de propina al pibe, que efectivamente estaba transpirado hasta las pelotas.
Miré la tele. Ricardo había sacado Crónica TV para poner una película de Franco Nero doblada al castellano, una verdadera pendorcha cinematográfica que embelesó a mi compañero hasta convertirlo nuevamente en el cadáver de un hongo cuadripléjico.
Cuando por fin rompió su perpetua inercia, fue a buscar la Coca Cola hasta la cocina y yo aproveché para mandar a Nero a la mierda y poner Crónica otra vez. Cuando volvió no dijo nada. Creo que ni cuenta se dio.
Me clavé las de jamón y queso casi sin masticarlas. Se me complicó después de las de carne picante: fue como sí Charles Manson se hubiera mudado a mi hígado.
En eso, Carozo y Narizota anunciaron una violación seguida de muerte y Ricardo manoteó sutilmente la de queso, albahaca y tomate.
- ¿Dónde vas?
- ¿Qué tiene?
- Sos un hijo de puta, te dije si ibas a querer más y me dijiste que con cuatro estaba bien.
- Si me comí tres yo...
Se había comido cuatro.
- Te comiste cuatro. Y aparte esa es la de albahaca que me pedí yo.
- ¿Y la mía?
- ¿La qué tuya?
- La de albahaca que te dije que me pidas.
Miré alrededor. No vi LSD, marihuana, vodka, hachís, heroína, tequila, whisky, crack, peyote o ginebra. Ni un cigarrillo ni vino de caja había. Indudablemente se estaba haciendo el boludo.
- Ricardo, te comés esa empanada y te juro que te corto las orejas y te las meto por el culo así escuchás como te cago a patadas.
- ¿Eh? –no entendió. Se la hice más simple.
- Dejá esa empanada.
- No dejo una mierda.
- DEJA LA EMPANADA, CARAJO.
- La de albahaca era mía.
Respiré hondo. Me relajé. Me duró poco.
- Ricardo, la reputa que te parió, largá esa empanada. Seguí chupando el imán si tenés hambre, la de albahaca la pedí yo.
Le debe haber encontrado connotaciones sexuales a lo del imán, o algo por el estilo, porque se lo tomó a mal. Se quedó mirándome fijo un par de segundos, para después levantarse del sofá, revolear la empanada a la caja y pararse adelante de la mesa ratona. Una vena de la frente le latía. Tenía una vena, así que debía ser verdad eso de que tenía sangre.
Todo lo que sigue lo dijo de un tirón, con los ojos completamente abiertos por primera vez en su vida y escupiendo directo a mi cara restos de comida.
- ¿Sabés qué? Podrido me tenés con tus boludeces. Que estoy todo el día al pedo, que dejo el baño perdiendo, que no te use el teléfono, que te lleno el jabón de pelos, que la empanada de albahaca es tuya... ¿Quién sos? ¡¿Quién mierda te creés que sos?! ¡¿EH?! ¡¿QUIÉN?!
Partido chivo. Yo también me levanté y le contesté, frente a frente:
- La empanada es mía.
Fue lo único que se me ocurrió.

Ricardo se metió en el baño y se quedó ahí una hora y media sin hacer ningún ruido. No me preocupé porque no era la primera vez que lo hacía. Mientras tanto, yo me serví otro vaso de Coca Cola caliente, me acomodé de nuevo en el sofá y le subí el volumen a Crónica. Había una nota con un imitador de Raphael. Me pareció demasiado patético, así que volví con Franco Nero hablando en gallego.
La empanada de albahaca, ese grasoso objeto del deseo, me miraba desde el fondo de la caja vacía. Yo todavía tenía hambre, así que, sintiéndome Rockefeller a punto de regocijarse con un buffet froid en el bodegón más caro de Champs Elyseés, me limpié las manos en los pantalones, agarré la empanada con una de las servilletas tamaño foto carnet que mandaron con el pedido, la desnudé con la vista mientras la llevaba lentamente al matadero y, finalmente, le hinqué el diente.
Era de humita. No hay nada más desagradable que la humita. No hay nada más asquerosamente repugnante en todo el universo que ese vómito rancio de borracho comido y vuelto a vomitar que llaman humita.
Iba a llamar para quejarme, pero Ricardo se había llevado el imán al baño. Así que tiré la empanada a la basura y seguí con mi vida

viernes, 22 de agosto de 2008

Vamos a la ruta

Volviendo a los viernes de videos tras algunas jornadas de zozobra, una versión increíble de "Six days on the road", a cargo de los Flying Burrito Brothers.

Aunque la formación que tenía a Gram Parsons como líder era la mejor, la de Chris Hillman no es para despreciar, sobre todo si te gusta el country-rock clásico, guitarrero, setentoso y rutero, ideal para cazar la cupé Chevy y enfilar impulsivamente para Mar del Plata, al sol y con lo puesto.

martes, 19 de agosto de 2008

Con la Ardiya, vuela vuela (no te hace falta equipaje)

Katita y Las Rayas Blancas, un cacho de inspiración poledancera.

Mi amiga la Ardiya, pese a lo que algunas malas lenguas dicen por ahí, no tiene cáncer de muñeca. Por el contrario, se encuentra en perfecto estado de salud, en gran medida gracias a la práctica activa de esa noble actividad física llamada pole dance (conocido por la gilada como “baile del caño”). Tanto le gustó zarandearse en lo alto de la barra a la Ardiya que se puso una en su casa, se volvió pro y ahora desea transmitir, cual Yoda con el boludazo de Luke, toda su sabiduría a las señoritas, señoras y viejas chotas que sueñen con poledancear con su mismo garbo.

De modo que, desde mi humilde espacio, les recomiendo que si pertenecen al género femenino, pesan entre 4 y 100 kilos y quieren transpirar con onda (y, de paso, pegarle una recalentada al osobuco ese que tienen por novio/marido), no hallarán mejor opción que mandarle un e-milio a esta simpática trastornada, quien las guiará con paciencia y empeño (a cambio de una módica suma de dinero, por supuesto) en su asombroso viaje al centro mismo del universo pole dance.

Los datos formales:

Clases INDIVIDUALES de Poledance, sin necesidad de ningun conocimiento previo. Una o dos veces por semana, sin limite de edad o contextura física (la barra aguanta hasta 100 kg)- Por información o para tomar una clase de prueba:
adri_nowell@hotmail.com
Más información en http://plpole.blogspot.com/

Como incentivo, para que esto no sea un chivo taaan alevoso, les dejo un compiladito de canciones ideales para contonearse frente a la barra, que van desde el salvajismo de NIN hasta la franela aceitosa de Barry White. Así que tenés dos caminos: o bajarte el disco y usarlo para bailotear atolondradamente como un manatí con polio, o hacerla bien y decirle a la Ardiya que te enseñe a treparte al coso como Dios manda en vez de andar por la vida dando pena.

El tracklist es el siguiente:

“Kingdom” – Dave Gahan
“Closer” – NIN
“Lately” – Massive Attack
“I wanna make it wit chu” – Queens of the Stone Age
“I feel you” – Depeche Mode
“Mr. Siegal” – Tom Waits
“This is hardcore” – Pulp
“Since I ‘ve been loving you” – Led Zeppelin
“Let’s get it on” – Marvin Gaye
“Come on” – Barry White
“Cream” – Prince

¿De dónde lo bajan? ¡De acá!

Y por último, opiniones de famosos que avalan mis palabras:

DIJO WALTER PIANCIOLI: “Brujería, la Ardiya hace brujería”

DIJO FITO PAEZ: “El pole dance es puro swing, como Jobim, como Rosario, joder”

DIJO AXEL: “Mmnnggh pooleegh danccgghh ohohoh gagggdishaa bgieen” (tenía la boca ocupada con la poronga de un albañil y no podía hablar bien)

DIJO SPINETTA: “Tu tu tu tu” (lo llamamos por teléfono y daba ocupado)

lunes, 18 de agosto de 2008

Amar, partir y temer

Como casi todas las noches jóvenes, la de aquel viernes se había meado encima y ahora me berreaba en la oreja esperando que la cambie. Trenes llenos de gente muy fea habían dejado su carga en ese bar, y ahora las conversaciones sobre pantalones y películas apáticas rebotaban por las paredes y se apareaban unas con otras. La cerveza seguía su inexorable marcha hacia la tibieza y mi paciencia pagaba lo que un matungo con polio en pista embarrada. Y vos venías a ser la sorpresa.

Herido en todas las guerras, antes de dar un paso me impuse temer, para no pretender amar y después tener que partir a la fuerza como de costumbre. Así que me encaramé otra vez en la trinchera líquida y me dediqué a espiarte, tratando de adivinar la historia que guardabas bajo los bucles negros y la blusa inflamada.

Los dos idiotas que te rodeaban sabían transpirar la camiseta a la hora de ignorarte, y vos les recompensabas el esfuerzo con una cara de culo digna de un mural. Ofrecerte una silla me pareció un buen puente para después intentar convencerte de algo más sórdido, pero una falsa rubia con caderas de secretaria enfiló para el baño y vos te desplomaste sobre su asiento, abortando en seco mis nonatas intenciones espurias.

Materializaste un cigarrillo de la nada y te palpaste buscando fuego. Yo repetí el gesto, ensayando un redial tras el tono de ocupado del llamado anterior, sólo para que un sweater horrendo con un monigote dentro te saludara efusivamente y, de paso, te encendiera el pucho con un Zippo plateado que pedía hurto a gritos.

Tres minutos de conversación bastaron para redibujarte la expresión amarga, un poco homicida, un poco suicida. Enseguida pesqué la rutina de supervivencia que te habías armado: asentir, sorber esa cosa roja del vaso, soltar un chillido de aprobación, espiar el reloj, asentir de nuevo y así. Te apegabas al proceso una y otra vez, hasta que en un momento, cuando se suponía que debías chequear que efectivamente fueran nada más que las 12 y cuarto y 20 segundos, desviaste la mirada y la clavaste en mi rincón. Y yo, porque sí, o porque no te toleré, me quebré y estrellé el iris en una colilla que agonizaba en el suelo. Demasiado.

Amainó el galope y te volví a espiar, y se te asomaba una sonrisa dañina por las comisuras. El tipo del sweater feo se había ido y vos tenías sed. Quizás no todos supiéramos eso de temer para no amar y partir, así que quién era yo para desanimarte si tenías tantas ganas de invertir el orden de los factores para ver qué pasaba. Vos debías tener sed. Y yo no soy de llegar con las manos vacías a ningún lado.

Marché a la barra y conseguí las últimas dos cervezas frías que quedaban en el hemisferio sur. De espaldas te seguía viendo, sola y dispuesta, linda y hastiada. Quince mil soldaditos enemigos se desgarraban de alegría alrededor nuestro, chocándose mutuamente y transpirando su tristeza marcial, haciendo lo imposible por llenar con champagne y sexo casual los cráteres de su existencia. La salida estaba cerrada y lejos. La madrugada se había muerto, había dejado buena herencia y todo parecía decir que nos íbamos a echar una meada sublime sobre su tumba. Hasta que giré, busqué tu cara entre la gente y no la volví a ver.

Y no. Ni las cervezas estaban tan frías como parecían. Las tragué sin saborearlas y me convencí de que, por lo menos hasta que mi memoria hiciera lo suyo y licuara un poco tu imagen, tenía que tomarme un descanso. Porque quizás hayas sido única pero no la única, y además no fuiste nada. Y porque esta vez tocó algo parecido a amar, partir y temer, pero el futuro sigue tan imperfecto
como siempre.



(5:23 AM. Inspirado en "I hope that I don't fall in love with you" de Tom Waits)

viernes, 8 de agosto de 2008

Tocar por tocar

Por razones laborales me ha tocado estar en contacto con muchos músicos en los últimos años, y una de las cosas que más me sorprende de ellos es el poco sentido lúdico que demuestran en torno a lo que hacen. Es decir: una entrevista no deja de ser una charla entre melómanos, e irónicamente muy pocas veces me tocó ver en ellos verdadero entusiasmo por la música en sí, más como placer irresistible que como modo de vida o -si se quiere- como cúmulo de parafernalia, como el que puede exhibir cualquiera que la ame desinteresadamente y encuentre un interlocutor válido con quien intercambiar conocimientos (¿el primer requisito para ser músico no es adorar descontroladamente la música? ¿los años en el establishment les amainan esa veta?).
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Así como les cuesta ponerse en posición de fans/ melómanos, también les resulta intolerable la idea de salir de su entorno de comodidad a la hora de tocar, como si el teatrito, el camarín, la falopa, el catering, el séquito de alcahuetes y las pendejas gritando fueran imprescindibles, ignorando ese fuego que, a los 16 años, te lleva a querer tomar una guitarra y cantar 20 horas por día donde sea, delante de quien quiera escuchar (o incluso de quien no quiera escuchar). Por eso me pareció tan sencilla como genial la idea de la gente de Playgrrround: sacar a los artistas de los espacios habituales, reducirlos a su mínima expresión (apenas acústica y voz, o incluso menos que eso a veces) y hacerlos tocar en lugares improbables, como en un bosque bajo la lluvia, o un callejón vienés, o lo que sea.
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Músicos casi desconocidos (como la austríaca Clara Luzia), o apenitas un poco menos anónimos (Scott Matthew, el de la versión de "The boy with the thorn in his side" de más abajo) se sacan chispas en esto de tocar por tocar. Recomendándoles pasear largo rato por los distintos videos, les dejo "Upside down" de Matthew a modo de muestra. ¿Alguno se lo imagina a Emmanuel Horvilleur haciendo esto?

viernes, 1 de agosto de 2008

No fun

No fun my babe no fun
No fun my babe no fun
No fun to hang around
Feeling that same old way
No fun to hang around
Freaked out for another day.

martes, 29 de julio de 2008

Como nunca


Ya era hora de hacer alguna estupidez para después arrepentirme. Así que te dije que estaba como muerto en vida, que necesitaba sentir algo, que por favor cojamos hasta que nos doliera. Lo cual no fue precisamente un prodigio de caballerosidad de mi parte, pero igual vos te tomaste la molestia de pensarlo, como toda dama respetable lo haría. Finalmente, unos diez segundos después estabas demasiado desnuda como para negarte.

Antes de ese preciso instante en el que desparramaste los trapos de colores que te vestían por mi alfombra, nos habíamos pasado casi tres años jugando esa especie de ajedrez en el que se enfrentan los hombres y las mujeres cuando les sobran hormonas y les falta coraje. El vino –un syrah cumplidor cuya botella lucía mucho mejor que los diez pesos que pagué por ella– había ayudado a destrabar la partida, supongo. Así fue: una hora antes nos jurábamos amistad eterna… y ahí estabas, con tus rulos rojizos cayendo desprolijos sobre las partes de tu anatomía que más me empujaron a insistir en la lucha.

Te acercaste, y tu perfume se me echó encima, dulce y con carácter. Era la versión obscena de ese aroma tibio tantas veces le contagiaste a mi ropa. Me dijiste algo que ahora no recuerdo, apretaste el pecho contra el mío, nos caímos al sofá y nos hundimos ahí un buen rato.

Cuando todo terminó me dediqué a espiarte y a preocuparme porque el arrepentimiento no llegaba. Vos, callada, te mirabas el esmalte de las uñas, con un gesto que en un buen momento hubiera considerado una sonrisa. Rompiste el trance y marchaste hacia la ducha, y yo te seguí con la vista, jugando a adivinarte el pensamiento. El agua te iba a liberar de mí, lo sabía. Era eso o tener muchos hijitos, y Dios no lo permita. Me serví más vino y –siempre desde el sofá– vi como tu contorno se me insinuaba entre la neblina. Ahí, desdibujada y utópica, me gustaste mucho más.

Quizás te llame hoy. Espero que no.

lunes, 28 de julio de 2008

Jesus & Mary Chain

No hay chance de que deje de escuchar esta canción en loop durante todo el día de hoy. Necesito ruido lindo, que me llene la mente pero no me hunda.

Y que las horas se deslicen, justo como miel, y arrastren consigo a mi estupidez.

UPDATE: Aunque bueno, tampoco es cuestión de ser tan agresivo con uno mismo. Ahora trato de perdonarme con esto.

miércoles, 23 de julio de 2008

Manuel Coleoni, la voz ahogada

Nunca fui muy apegado a la poesía: al intentar leerla suelo perder el hilo, y cuando intenté escribirla me salieron los textos más horriblemente cursis que la humanidad haya conocido jamás. Sin embargo, cada tanto me cruzo con algún texto en verso que le gana a mi prejuicio. Tal es el caso de “Ellos”, el poema que el mexicano Manuel Coleoni publicó a fines de los ’40, tan urgente hoy como en su época.

Beatnik fuera de tiempo y lugar, la vasta obra de Coleoni tiene puntos en contacto con la de autores “malditos” como Bukowski, Kerouac o Ginsberg. (con Jack, dicen, compartió alguna noche de alcohol y bohemia en la frontera). Receloso de su integridad artística, prefirió mantener el perfil bajo, hasta que el revisionismo lo alcanzó –ya anciano– en los ’90, al reeditarse buena parte de sus trabajos en prosa y verso.

Coleoni murió el 8 de abril de 1997 en la ciudad de León. Tenía 77 años y, pese al mencionado revival, vivía prácticamente en la miseria. A modo de homenaje tarde y mal, les dejo la que para mi es una de sus mejores obras, breve pero intensa y, como decía antes, más que vigente.

Ellos

Calculan el paso.
Drenan su miseria en las grietas invisibles de la calle.
Avanzan lentamente, aterrados de morir
de la enfermedad que ellos mismos eligieron.
Riegan su codicia con la sangre de sus sueños.
Inhalan esperanza y exhalan fracaso.
Marchan con los restos fantasmales de su suerte,
añorando el fin de su carrera sin meta.
Me miran con recelo,
mi libertad los repulsa,
pero incendiarían mil océanos por contarme entre los suyos.
Y yo, mientras tanto, levanto la vista
y sonrío aliviado:
el muro entre nosotros ya besa los pies del sol.


martes, 22 de julio de 2008

Música para mirar por la ventana

Sería una desconsideración de mi parte no aprovechar estos días fríos y lluviosos para subir el compilado que una vez prometí, con algunas de las recomendaciones que hice en estos meses en el blog, más un puñado de otras cosillas anexas. Y digo que sería desconsiderado porque el eje temático de la recopilación es la canción, con mucho de folk, un toque de pop y -en algún que otro caso- cierto esbozo rockero, todo ello ideal para el clima que nos toca. La mayoría de los temas son acústicos, pero hay de los alegres, de los tristes, de los raros, de los conocidísimos... un poco de cada cosa. La idea es que lo bajes, pongas play, te hagas mate, café, té o te sirvas un whisky, te relajes y mires como cae la lluvia por la ventana, más aún si estás bien acompañado. Y luego me decís qué te pareció, lógicamente.

La lista de temas e intérpretes es la siguiente:

01 - Fleet Foxes - White Winter Hymnal
02 - This is Ivy League - Til the Day
03 - She and Him - A Change is Hard
04 - Scott Matthew - The Boy With the Thorn in his Side
05 - David Gray - This Year's Love
06 - Brett Anderson - Back To You
07 - R.E.M – Nightswimming
08 - Colin Hay - Waiting For My Real Life To Begin
09 - Ray Lamontagne and Damien Rice - To Love Somebody
10 - Beck - Lost Cause
11 - Willy Mason - Careless Whisper
12 - Elliot Smith - Miss Misery
13 - Damien Rice - The Rat Within the Grain
14 - Rufus Wainwright - One Man Guy
15 - Bright Eyes - First Day of my Life
16 - Old 97's – Question
17 - The Moldy Peaches - Anyone Else but You
18 - Ron Sexsmith and Don Kerr - You've Been Waiting
19 - The Silent League – Breathe
20 - Sean Lennon – Parachute
21 - Josh Rouse – Streetlights
22 - Jason Trachtenburg - Anyone Can Tell

Y el link... ah, no sé, búsquenlo.

viernes, 18 de julio de 2008

"Back to you", la canción huidiza


Está clarísimo que las buenas canciones son mucho más inteligentes que nosotros, que por algún motivo nos morimos de ganas de meterlas en cajas y ellas, sin ayuda de nadie, se escapan y viven donde quieren, y al final terminan sorprendiéndonos cuando nos las encontramos en el rincón sentimental opuesto al que nosotros ingenuamente quisimos confinarlas.

Conocí "Back to you" de Pleasure y Brett Anderson en tiempos caóticos. La voz quebradiza del ex Suede, los tonos sutiles de la instrumentación, la letra desoladora y el hermoso y la vez difícil video me retroalimentaban el circulo vicioso de la melancolía, ese que suele llevarme a disfrutar de forma vecina al masoquismo las excursiones al bajo fondo de mi ánimo.

Esta semana se filtró en Internet el disco nuevo de Anderson, Wilderness, que tiene una versión despojada, solo piano, voz y cello, de esta misma canción. Aun con todo lo mal (y bien) que me había hecho, corrí a reencontrarme con ella, haciéndole honor a su título. Y ahí estábamos, juntos otra vez... pero algo había cambiado.

Aquella fragilidad que se me hacía carne hoy me es ajena, como una película con la que uno se identifica sin llegar a perder el sentido de la realidad y verse como protagonista. La tristeza (dulzona, pero tristeza al fin) que ayer me contagiaba trocó en paz, en calma, en calidez, en deseo de compañía grata, en como sea que se llame la calidad de extrañar a alguien. Así, la misma "Back to you" de siempre me sacó del libreto: la dejé en el cajón oscuro de las penas, se escabulló por las suyas mientras no la cuidé y, cuando la volví a ver, estaba en un lugar distinto, uno mucho más iluminado y agradable.

Si quieren hagan clic y díganme adónde los lleva a ustedes. Pero ojo, porque en unos días, meses, años, puede que la muy traidora se les escape y la encuentren muy lejos de dónde solía estar.

viernes, 11 de julio de 2008

Hijo e' tigre

Como carezco de todo tipo de tiempo para escribir o siquiera pensar, sigo recomendando música (además es viernes, y los viernes subo videos). Acá les dejo "Parachutes", uno de los mejores temas de Friendly fire, el muy buen disco que Sean Lennon (¿hace falta que diga quien es el papá?) editó en 2006 y que pasó injustamente inadvertido, más que nada porque ninguna compañía tuvo a bien editarlo en la Argentina. Hipersensible, romántico y melancólico, el hijo menor de John tiene una gran facilidad para las melodías y las canciones de estructura sencilla pero no por eso menos efectivas. ¿La voz? Ustedes dirán a la de quién se parece.

Si les interesa, un día de estos recopilo todos estos temitas que vengo sugiriendo, los junto con otros y los subo a un Zshare. Por ahora los dejo con Sean. Enjoy!

lunes, 7 de julio de 2008

I know tomorrow you’ll find better things...

Sabrá disculpar el lector, pero este post está escrito especialmente para alguien. Los demás, disfruten de un temazo de los Kinks hecho por los grandísimos Fountains of Wayne. Y vos, escuchá y mirá, fijate, esto es lo que pienso:
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Here’s wishing you the bluest sky,
And hoping something better comes tomorrow.
Hoping all the verses rhyme,
And the very best of choruses to
Follow all the doubt and sadness.
I know that better things are on the way.

Here’s hoping all the days ahead
Won’t be as bitter as the ones behind you.
Be an optimist instead,
And somehow happiness will find you.
Forget what happened yesterday,
I know that better things are on the way.

It’s really good to see you rocking out
And having fun,
Living like you just begun.
Accept your life and what it brings.
I hope tomorrow you’ll find better things.
I know tomorrow you’ll find better things.

Here’s wishing you the bluest sky,
And hoping something better comes tomorrow.
Hoping all the verses rhyme,
And the very best of choruses to
Follow all the drudge and sadness.
I know that better things are on the way.

I know you’ve got a lot of good things happening up ahead.
The past is gone it’s all been said.
So here’s to what the future brings,
I know tomorrow you’ll find better things.
I know tomorrow you’ll find better things.

viernes, 4 de julio de 2008

68

Para celebrar el 68º cumpleaños del verdadero Ringo Starr, la genial versión de "Only you" que grabó para Goodnight Vienna, con video delirante incluido (imperdible Harry Nilsson, otro trastornado como él, en bata y medias). Gracias por la música maravillosa y el buen humor, Ricardo, de parte de un tipo que te admira tanto que hasta te pidió prestada la identidad para enmascarar sus desvaríos.

jueves, 3 de julio de 2008

El chico con la espina en el costado

Porque el día está encantadoramente gris y fresco, pero principalmente porque lo arranqué de la mejor manera posible, les presto esta hermosísima versión de "The boy with the thorn in his side" de The Smiths a cargo de Scott Matthews, un tema capaz de empujarte a la felicidad aunque no quieras. Como recomiendo en cada tarde plomiza: auriculares, mate y los mejores pensamientos que se puedan agenciar.

viernes, 27 de junio de 2008

Josh Rouse

El videíto recomendado para el fin de semana, casi un clásico (?) de Rocanrol Nene a estas alturas. Hoy les dejo un tema de Josh Rouse, cantautor folkie estadounidense con ocho discos editados (Nashville, de 2005, es por lejos el mejor). Esta canción se llama "Sweetie", es de su último disco Country mouse, city house, del año pasado. Y a mi me gusta mucho porque me recuerda a una de mis debilidades: el soft rock de los '70, con melodías brillantes, guitarras acústicas y hasta un "la la la" en el estribillo. Se los presto, disfrútenlo.

miércoles, 25 de junio de 2008

Gorgoroth: auténtico metal noruego

Gorgoroth no toma su nombre del Jefe Gorgory, sino del páramo de maldad y oscuridad de la tierra de Mordor en El señor de los anillos. Forma parte de la escena True Norwegian Black Metal (TNBM), como Satyricon, Burzum o Mayhem (no así Dimmu Borgir, más afecta a las cuerdas y la épica operística que a la brutalidad hecha y derecha).

El cerebro de la banda es el guitarrista Infernus (vale destacar a un baterista de paso efímero llamado Goat Pervertor). Tras su inolvidable show de septiembre de 2007 en la Argentina (¡tocaron en El Teatrito!), el grupo se escindió, gracias a lo cual hay dos Gorgoroth dando vueltas por el mundo: uno encabezado por Infernus y otro por el cantante Gaahl.

El disco que mejor los representa es Under the sign of hell (1997), extremo en su sonido y plagado de referencias satánicas en sus letras (aunque la banda siempre se negó a publicar sus líricas y tablaturas en Internet, vaya uno a saber por qué).

Como corresponde a buena una banda de black metal noruego, varios de sus miembros están completamente locos. Gaahl, por ejemplo, estuvo nueve meses preso por lesionar severamente a un hombre en una pelea callejera y luego amenazarlo con tomarse su sangre, mientras que Infernus pasó seis meses a la sombra por no haber hecho nada para evitar una violación que cometió un amigo suyo. Mientras ambos cumplían sus condenas, se editó el álbum Ad Majorem Sathanas Gloriam (2006), cuyo tema “Carving a giant” podrán escuchar mientras admiran la belleza visual (?) del clip que antecede estas líneas. Enjoy!

jueves, 19 de junio de 2008

Invierno

Con ustedes los Fleet Foxes y su tema "White winter hymnal", la parte más hermosa del invierno hecha canción. A los que tienen la suerte de estar en casa y no en una oficina infecta como yo, les recomiendo mate, auriculares, vista a la ventana y evocación de compañía anhelada.

miércoles, 18 de junio de 2008

Mi viejo, Independiente y yo

La primera vez que mi papá me llevó a la cancha fue una noche de invierno de 1985 en la que jugábamos contra Racing de Córdoba, un rival que siempre nos complicaba cuando estaba en Primera, mucho más que su homónimo vecino. Yo tenía cinco años, y no terminaba de entender qué tenía de divertido congelarme en la tribuna, rodeado de tipos que no paraban de gritar, aunque reconozco que cuando llegó la bolsa de maní con cáscara (ritual insoslayable de nuestros primeros años en la Doble Visera) las cosas mejoraron ostensiblemente. De lo que pasaba en el field, ni enterado estaba.

Él tenía dos amigos, Raúl y Pirulo, con los que iba a la cancha religiosamente, de local o visitante. Los pasaba a buscar con la Chevrolet amarilla, llevaban banderas y cornetas, se hacían chistes que yo no cazaba, puteaban grosso a Percudani y, lógicamente, veneraban al Bocha, prócer entre próceres. Ver a Independiente era una fiesta, más allá del veneno de la ocasional derrota. Mi viejo transpiraba pasión roja, a punto tal de bautizar Killer a mi primer pekinés (no por “asesino”, sino por un aguerrido marcador de punta con ese apellido) y de querer ponerle Reinoso al segundo, en honor a la recordada Vieja (al final le quedó Pompón: era mejor su idea). El tipo se sacaba en la cancha, y yo de movida no entendía, pero de a poco fui aprendiendo a admirarlo y a copiarlo.

Algunos años después nos mudamos, y el contacto con Raúl y Pirulo se perdió. Mi padre se agenció amistades con poder dentro del club y le consiguieron una preferencial en la Arsenio Erico, platea donde la elite avellanedense hacía lobby mientras esperaba que el Rojo saludara con los brazos en alto. Yo entraba gratis, haciéndome pasar por menor de ocho años hasta que cumplí… trece, y los controles ya no se creyeron el cuento del infante con mostachos. Allí se produjo el cisma: yo no tenía plata para pagar plateas ni edad para ir a la popular solo, mi viejo se empezó a aburguesar, y el torneo del ’94 nos encontró yendo muy de vez en cuando. En el último partido, con un 4 a 1 a Huracán, Independiente salió campeón. Y fue ahí cuando lo vi por última vez denodadamente feliz, fuera de sí, saltando y gritando con lágrimas en los ojos, mientras el equipo daba la vuelta. Después de ese instante, el viejo se amargó para siempre, por razones que sólo él conoce (aunque quizás yo pueda adivinar) y que claramente no tienen que ver con el fútbol. Nunca más, en ningún ámbito, lo volví a ver así. Una parte del corazón se le apagó, y la pasión estaba en ella.

Mi fervor independientista, en tanto, estuvo lejos de extinguirse. Por el contrario, desde los 16 hasta los 22 me conseguí mis propios Raúl y Pirulo y me hice asiduo visitante de la Doble Visera. Me comí bastonazos de la cana, aprendí algunos códigos, festejé, sufrí, puteé, me quedé afónico, lloré. Hoy ya no voy a la cancha, pero sigo la campaña del Rojo religiosamente, entro a foros, conozco el plantel, lo banco a Borghi, me enfermo cuando pierde y soy una seda después de una victoria. Pero mi papá no: se convirtió en uno de esos nostálgicos agrios que inconscientemente hacen fuerza para que su equipo pierda, quizás por miedo a que recuerdos tan lindos como los de los ’70 ultracoperos queden a la sombra de nuevas glorias. Ver a Independiente por TV con mi viejo me resulta tan exasperante como hacer prácticamente cualquier cosa con él. Nos distanciamos mortalmente, tanto en el fútbol como en la vida, a punto tal de preguntarme cómo llegué a ser quien soy con un padre como él. “Es un milagro”, dije hace poco respecto del hecho de que un rockero pelilargo, sensible y bohemio haya sido criado por un tano cabezadura de bigotes, inexpresivo, chapado a la antigua, laburante sin descanso y sin entrenamiento para esas cuestiones del disfrute.

Y después lo pensé mejor y vi que no, que no es tan milagroso, que al fin y al cabo no somos antónimos, aún con todas nuestras gigantescas diferencias a cuestas. Porque mi papá alguna vez fue un tipo sanguíneo, pujante, lleno de energía, y para canalizar esa veta eligió dos vías: su trabajo e Independiente. Después se apagó y se convirtió en otra cosa muy distinta (y estoy seguro de que ni siquiera fue su culpa), pero antes, cuando me llevaba a ver al Rojo con Raúl y Pirulo en la chata amarilla, mi viejo vivía con la misma pasión que hoy siento yo, por muchas otras cosas, pero también por esas dos que lo movilizaban a él por aquel entonces.

Así fue como, de repente, entendí que mi papá usó inconscientemente a Independiente como metáfora, para enseñarme –a su particular manera– que la vida no existe sin pasión. Nunca dudé de que el Rojo fuera, al menos en aquel tiempo, una de las cosas más importantes de su existencia. Pero ahora, a los casi 30, me cae la ficha de que sin duda había otra cuestión que le importaba mucho. Porque, bueno, podría haber ido sin mí a la cancha si lo hubiera querido.

De modo que por eso, y por haberme hecho del Orgullo Nacional, no puedo más que agradecerle eternamente a ese tipo tan odioso al que, te juro, me encantaría arrastrar un domingo cualquiera a la popular, bandera y corneta en mano, para recordarle lo que él mismo me enseñó y que con el tiempo parece haber olvidado.


miércoles, 11 de junio de 2008

Charly: Sensibilidad, No Muerte

Y de repente se me ocurre ver el video de Charly García en Mendoza, atado, fuera de sí, gritándole barbaridades a cuatro pobres tipos que sólo intentaban evitar que se lastime, y pienso en que no sé, no entiendo cómo llegamos acá.

Es que leo lo que se escribe de él acá, allá y en todas partes, y lo que más me preocupa es que no veo empatía con lo que, a fin de cuentas, es el origen de su genio y de su dolor: su sensibilidad. De ciertos medios lo entiendo: no puedo pretender que el movilero de TN esté preparado espiritualmente para ver qué le pasa a un alma sensible como la de García. De otros medios quizás no tanto: ¿Será que el Word nos mecaniza, o que los tiempos nos corren, o que las formas nos tienen presos, tanto como para no parar la pelota y darnos cuenta de que el verdadero problema no son las drogas, sino el vacío sentimental que empuja a alguien a necesitarlas? ¿Nadie piensa hablar de eso? Digo: viniendo de tipos que se pasaron la vida escuchando música, me sorprende.

En un post anterior conté sobre la teoría sobre la sensibilidad que Aldous Huxley expone en Las Puertas de la Percepción. Allí, el autor dice que todos tenemos una válvula que regula la cantidad de información que entra a nuestras mentes. Algunos tienen esa válvula muy chiquita, y sólo reciben lo justo y necesario para ponerse una corbata y salir a hacer planillas de Excel durante toda su vida. Otros la tienen enorme, gigantesca, como Charly. Con toda ese tsunami de información que entra a su cerebro él puede componer “Desarma y sangra” en quince minutos. Pero nadie está preparado para soportar semejante aluvión. Y ahí es donde se desborda, pierde el control y no sabe cómo manejar su sensibilidad.

Desconfío del cliché de festejarle la actitud rockera de seguir provocando cuando la mayoría de los músicos nacionales manejan una 4X4: en este caso el efecto colateral de mantener ese personaje tan “divertido” es la muerte, y los muertos no crean. La muerte es lo contrario de la creación, de hecho: cuando uno más se acerca a una, más se aleja de la otra, por la sencilla razón de que sin vida no hay arte ni belleza. Los que celebran la autodestrucción de un tipo como Charly son los mismos que veneran a Syd Barrett por su caída más que por su estadía en la cumbre. Está claro que García asocia mentalmente el rock con el reviente, que tiene pánico de “rescatarse” y pasar ser uno más. Yo, por mi parte, le pido que trate de mirarse más en McCartney.

Sin tener formación psiquiátrica, creo que a toda persona se le puede ayudar, incluso a la más cerrada, a la que está decidida a morir (que, entiendo, no es el caso de Charly). La cuestión es encontrarle el ojo a la cerradura y tener la llave a mano. En mi humilde opinión, con SNM, desde la idolatría rockera incondicional, idiota y tanatológica no lo vamos a lograr nunca. Desde la represión o la indignación de vieja pacata (otra “fija” en la cobertura mediática) menos que menos. Quizás la solución pase por pararse a su lado, hablar en su idioma, despegarse de los personajes ridículos que nos divierten, pero que valen mucho, muchísimo menos que la vida de un creador. La clave, entiendo, es la empatía. Sé que no es fácil, pero creo que todavía hay esperanza. Ojalá no me equivoque.

Mientras, los dejo con el video que todos queremos ver, ese que muestra a Charly completamente prendido fuego.


viernes, 6 de junio de 2008

Feo pero optimista

Y sí, otro videíto ladri de fin de semana, con la salvedad de que estoy seguro de que les voy a hacer conocer a un músico raro que les va a terminar gustando. Se trata de Jason Trachtenburg, cantautor de Seattle que se cae de la cara de pelotudo, que colaboró nada menos que con el inefable Daniel Johnston y que compuso esta canción llamada "Anybody can tell" que hizo de mi viernes un día mucho más tolerable. Tiene un gran disco (casi inconseguible) llamado Together, y sus presentaciones en vivo son increíbles: toca con su mujer... ¡y su hijita de siete años! En fin, si tienen ganas, escuchen y me dicen. Y si les gusta, me agradecen debidamente, que caraho.

martes, 27 de mayo de 2008

Dandy Warhols: la banda que no sé por qué amo

Cada tanto alguna banda nos gusta pese a nosotros mismos. A mi me pasa con los Dandy Warhols, un grupo que reúne todas las condiciones para que yo lo denoste y, sin embargo, me siguen ganando disco tras disco. Apáticos, fríos, chorros de la Velvet, siempre en pose cool... por momentos dan ganas de meterles un par de sopapos para averiguar si son o se hacen. Pero acá estoy, hablando de ellos. Y bien.
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Me llamaron la atención (a mi, y a muchos otros casi traintañeros que crecimos viendo MTV en los '90) con "Not if you were the last junkie on Earth", un temita pop subversivo que me hipnotizaba con su abulia palermitana (y con la inolvidable jeringota gigante) mucho antes de que Palermo existiera.

El siguiente hito en nuestra relación fue "Bohemian like you", casi un rockito stone medio parecido a los que de vez en cuando graba Primal Scream que, mientras lo escuchaba en mi discman camino al trabajo, lograba lo imposible: hacerme sentir cool. Sí, a mi, al mismo Ringo Starr que hoy, por ejemplo, viste chaleco y camisa a cuadros (y no de esas que venden en el Soho precisamente).

Después de ese sacaron un disco de mierda con un título largo que no recuerdo. Ahí me sentí pleno: "Al fin mostraron la hilacha", pensé, y sentí que nuestro idilio había llegado a su fin. Pero estaba equivocado: hoy lanzan Earth to The Dandy Warhols, otra obra maestra de la que casi nadie hablará, y los que lo hagan será para echarle encima un camión de bosta dialéctica. Pop, shoegaze, psicodelia, hasta un temita medio parecido a Peter Gabriel... son tan delincuentes y tan contrarios a lo que habitualmente disfruto que no dejo de pensar qué les veo. Pero no hay caso: soy débil, no los resisto.

Si a alguno le interesa formarse opinión sobre mis contradicciones o, como yo, es uno de los poquitos fans de DW en la Argentina, podrá bajarse Earth to The Dandy Warhols de AQUI, cortesía de Rocanrol Nene.

viernes, 16 de mayo de 2008

My name is Lenny

¿Es un choreo subir un videíto cualquiera sin escribir nada al respecto? Y, la verdad que un poco sí. Pero igual subo "My name is Lenny", versión del tema "My name is" de Eminem a cargo del compañero de trabajo (y de taberna) de Homero, por las siguientes razones:

1) Me encapriché en que el fin de semana tenía que quedar algo nuevo en el blog.

2) Tiene que ver con los Simpsons. Ergo, es buenísimo.

3) Desde que lo escuché no me puedo sacar de la cabeza el estribillo (¡y te va a pasar a TI!)

4) Es mi otro blog y hago lo que quiero.

Así que bueno, pronto volveré a escribir y esas cosas. Por ahora los dejo con Lenny rapeando.

miércoles, 14 de mayo de 2008

Una década de afonía

Cuenta mi mamá que, con sólo tres años, el pequeño Ringuito intentaba canturrear “I’ve got you under my skin” en un inglés que, a decir verdad, no ha mejorado demasiado con el paso del tiempo. Luego el prejuicio rockero me separó del tío Frank un buen rato, hasta que en 2000, en el Musimundo de Avenida de Mayo y Perú, encontré un compilado con sus mejores temas a 12 pesos que me tentó. En ese momento nos reconciliamos y hasta hoy somos inseparables.

A partir de aquel Greatest Hits empecé a investigar: sus discos con Tommy Dorsey, con la Orquesta de Count Basie, con Tom Jobim, los de dúos que grabó antes de morir (un patinazo no se le niega a nadie) y demás. De ahí fui a su agitada vida: sus chicas, su continuo mal humor, su carrera como actor, su amor-odio hacia el rock, su conexión con la mafia, sus amigos del Rat Pack. Y hoy puedo decir, con conocimiento de causa y sin ridículos pudores rocanroleros, que lo admiro fervorosamente.

Hoy se cumplen diez años sin La Voz: toda una década de afonía para la música popular. Y para recordarlo, subo aquel tema que me llamó la atención de niño (cuando YouTube no estaba ni en las novelas de Asimov), y que aún hoy me sigue pareciendo una de las canciones esenciales de todos los tiempos.

Miss you, Frank.


Bonus track: un medley de bossa a dúo con Tom Jobim. Demasiado.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Yo, Tarantino

Una noche cualquiera en Hollywood, con Uma y Vivica.
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Escuchando por 7576ª vez el soundtrack de Death Proof, la última película de Quentin Tarantino, pensaba: "Qué hijo de puta este tipo, las bandas de sonido que arma". The Coasters, Pacific Gas & Electric, April March... gente no del todo conocida, pero muy grossa, que además parece potenciarse mutuamente en el disco. De modo que me autodesafié, sólo para testear si mis conocimientos de música oscura eran comparables con la de este insigne cineasta, a hacer un soundtrack para una hipotética película suya, siguiendo la fórmula que suele usar: un toque de pop japonés, mucho soul raro, algo de country denso, un par de instrumentales de compositores italianos, rock chicloso de los '70 y demás. El resultado es... lo que encuentran más abajo.
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Primero la lista de temas:
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01 “Cielo verde” – Alessandro Alessandroni
02 “Shonen Knife” – Shonen Knife
03 “Penso a te” – Catherine Spaak
04 “I heard it through the grapevine” – The Temptations
05 “Let your yeah be yeah” – Brownsville Station
06 “Cold cold heart” – Johnny Cash
07 “Your vice is a closed room and only I have the key” – Bruno Nicolai
08 “Harry hippie” – Bobby Womack
09 “Backstabbers” – MFSB
10 “Mendocino” – Sir Douglas Quintet
11 “Wholesale love” – Arthur Conley
12 “The night before” – Lee Hazlewood
13 “The bondage suite #4” – Nora Orlandi
14 “Green light” – Equals
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Se aceptan sugerencias, opiniones, críticas, posibles argumentos del hipotético filme, etc. Un contrato de Tarantino para musicalizar su próxima película, también se acepta.

lunes, 5 de mayo de 2008

Hank


Sí, yo también aborrezco cuando la gente sube a sus blogs videítos de YouTube. Casi nunca los veo. Pero éste me pudo: en 1:34 min reúne un poema de Charles Bukowski ("The aliens"), un tema de Kronos Quartet ("Lux aeterna") y una animación sobria pero perfecta.

El otro día hablaba con gente allegada sobre la diferencia entre quienes ven la vida desde el parabrisas polarizado de un Duna tuneado y quienes intentamos circular con la sensibilidad como lazarillo. Y la conclusión a la que arribamos es similar al concepto del poema de Buk: puede que ellos no conozcan la angustia de un planteo existencial, ni tampoco sepan qué se siente al retorcerse de melancolía, ni mucho menos alguna vez se hayan visto aplastados por un alud repentino de sensaciones abstractas y a la vez bien concretas. Pero... ellos están ahí, y yo acá. Y acá, cuando las cosas pasan, pasan en serio.

Y de paso, Bukowski es Dios, con la salvedad de que nadie duda de su existencia.

miércoles, 30 de abril de 2008

Cosas que pasan si viajás en colectivo

EL 148 Más conocido como "La ambulancia verde"


La señora frente a la cual te parás esperando su asiento no descenderá sino hasta una parada antes de que vos lo hagas, aunque pongas todos tus esfuerzos mentales en desarrollar una telekinesis que no poseés para despegar su pesado ojete de la cuerina. Sin embargo, la/el candidata/o a ser el amor de tu vida, indefectiblemente, siempre se bajará demasiado pronto. Así son las cosas.

Las mujeres siempre creen que uno las está apoyando. Para demostrarlo, no dicen nada, pero miran mal por encima del hombro.

En cada colectivo, por más vacío que transite, hay una señora rolliza con el cabello quemado por una mala permanente, teñida de un rubio completamente antinatural. En verano suelen ir ataviadas con musculosas de colores chillones.

Si de casualidad el vehículo está vacío y tenés la posibilidad de elegir asiento, pasarás unos quince segundos dudando, parado inmóvil en el medio del pasillo (sopesando mentalmente factores como “luz solar”, “distancia de la puerta”, etc.) para luego terminar escogiendo uno sobre el cual alguien comió un paquete de papas fritas o uno con un gigantesco chicle pegado debajo de la ventanilla.

Cualquier mínimo incidente que suceda (robo, choque, etc.) será aprovechado por una vieja como excusa para hablarte. Indefectiblemente dirá la frase “es un desastre”, refiriéndose a cualquier cosa que haya pasado.

Sacarse el abrigo cuando uno está sentado en el asiento del fondo requiere de una flexibilidad corporal sobrehumana. De no poseerla terminaremos manoseando incómodamente a nuestros vecinos.

El celular que suena nunca es el tuyo. Hasta que te ponés los auriculares.

Si el bondi está hasta la manija, sí o sí te sentás al lado de alguien cuyo culo ocupa un asiento y medio. Es un hecho científicamente comprobado.

Cuánto más tiempo lleves esperando por un asiento, más posibilidades habrá de que, cuando se desocupe uno, tengas una señora de unos 92 años parada al lado, mirándote con su mejor cara de “nene, me está matando la artrosis”.

Si hace calor, seguro pegás un asiento atrás de todo, justo arriba del motor. Si hay dos grados bajo cero, hay un 87% de probabilidades de que te sientes atrás de la puerta del medio, esa que se abre todo el tiempo dejando entrar el chiflete.

Si es de noche y necesitás leer algo, justo el tubo de arriba tuyo está quemado. Y si no, un gordo inmenso te hace sombra.

Si lográs ubicarte en una de las cuatro primeras filas de asientos, jamás durarás sentado más de tres paradas. Quizás logres eludir a una señora mayor recostándote sobre la ventanilla y entrecerrando los ojos, pero inmediatamente después subirá una embarazada o un viejo sin piernas y te verás obligado a cederle el asiento. No lo olvides: mejor quedarse parado que sentarse en las cuatro primeras filas.

jueves, 24 de abril de 2008

Mon nouveau fétiche

Renan Luce es un francés de 27 años con sólo un disco editado: Repenti, de 2006. Chanson, folk, unos toquecitos de bossa de vez en cuando... escucharlo es lo más parecido que hay a ese café con leche con vainillas que te tomabas cuando llegabas del colegio en una tarde de invierno. Les dejo una muestra, aunque se pueden bajar el disco entero del muy recomendable JS Free. Y se aceptan opiniones, claro.

" Je suis une feuille"

viernes, 18 de abril de 2008

Locura

La locura es un acto de rebelión: es negarse a aceptar que el mundo se agota en lo real. O de insistencia: aunque todo se obstine en decir que determinados elementos no tienen vida propia, los locos no se detienen hasta dársela, aunque más no sea sólo para sus ojos. La locura no tiene que ver con el aislamiento: es más bien como esperar que llame alguien que no tiene tu teléfono y te responda preguntas que nunca le hiciste.

La locura es un selecto club que sólo admite a las personas sensibles. Por ejemplo, esos oficinistas vocacionales que uno vive cruzándose por los pasillos no pueden estar locos: en todo caso pueden perder la razón o entrar en crisis, pero al estar entrenados para ver su entorno en forma puramente utilitaria (es decir, percibir las cosas según su función y no según su naturaleza), jamás podrán sentirse abrumados por el mundo que los rodea (para bien o para mal) de la misma forma en que lo hace un demente cada día de su vida. Dice Aldous Huxley en “Las puertas de la percepción” que cada persona tiene una válvula mental que regula la cantidad de información que ingresa al cerebro. En la mayor parte de la gente, esa válvula sólo entrar la utilidad de los objetos que lo circundan. En las personas sensibles la apertura es mayor; de ahí que estén capacitadas para notar la belleza de un poema o una canción donde los demás sólo ven letras u oyen ruidos. En los locos, la cantidad de información que recibe la mente es excesiva y las percepciones se vuelven insoportables para la racionalidad y la desbordan. ¿Quieren acercarse unos centímetros a la locura? Intenten ver las cosas según sus colores, sus formas y su naturaleza, y no según la función que cumplen. Desacostumbren la vista y entiendan que es sólo un sentido más.

En el peor de los casos, la locura es dejar que alguno de nuestros miedos llegue hasta las últimas consecuencias. Todas las cosas que nos atemorizan no son más que hipótesis; si se concretan, dejar de ser temores para ser tristes realidades. En cambio, el loco sufre a cada instante, ya que sus pesadillas no son sólo malos sueños o fantasías funestas, sino tragedias reales que su mente padece pero no logra controlar.

domingo, 13 de abril de 2008

Mugre en el piso

Podría ponerme a discurrir sobre el efecto que una mañana solitaria, un viaje largo en colectivo y una tarde fría y gris en el lugar equivocado le causan a un espécimen humano que, aún luchando desde hace años, todavía no logra curarse de su adicción a la melancolía. Pero me van a entender mucho mejor si bajan las luces, se calzan los auriculares y escuchan “Dirt in the ground”, quizás el tema más deliciosamente desolador que Tom Waits haya escrito alguna vez.

No hay humor hoy. Sepan disculpar.

martes, 8 de abril de 2008

FIB



No tengo idea de cómo, pero de alguna manera voy a llegar al Benicassim de este año. Sobre todo para ver a ese muchacho que está arriba de todo y a los islandeses, y además para pudrirle el show al rompepelotas de Mika (creo que de El Guincho puedo pasar tranquilo). Me faltan como 5 mil mangos. Si lo logro, les cuento.

jueves, 3 de abril de 2008

Poptimismo

Sí, a mi también me gusta Radiohead, Sigur Ros y toda la sarasa, pero te cambio sin dudarlo cualquier épica experimental de media hora, con sonidos electrónicos, ruiditos de manatíes copulando y samples de trencitos de juguete friéndose en aceite Patito (?) por tres minutos de pop simple, alegre y eficaz . Ningún placer sesudo se comparará jamás con el rush de endorfina que provoca ese instante en el que un acorde cambia a otro, la melodía lo sigue y todo se funde en algún punto indeterminado del cuore. Si a todo eso le sumás un día fresquito pero de sol, pfff, no hay con qué darle.

Por eso, si tu jefe es un psicópata que se parece a Gilberto Manhattan Ruiz, te maltrata y te paga menos de lo que te merecés, o si el pop "te fibrila"™ y no sabés por dónde entrarle, dale descanso por una vez a Godspeed You! Black Emperor (y hasta te puse el signito donde va), bajate de queruza esta compileta pum para arriba que preparé con mis propias orejas y después me contás. Ideal para caminar bananeando por la vereda del sol, tratando de no cruzarte con Diego Torres.

Así que, from me to you, Canciones Para que las Boludeces del Psicótico de tu Jefe te Importen Tres Carajos Volúmen 1. Prestá especial atención a la letra del primer tema y... enjoy!

1. "Hey Julie" - Fountains of Wayne
2. "Baby I love you" - The Ramones
3. "Annie let's not wait" - Guillemots
4. "The concept" - Teenage Fanclub
5. "Gone for good" - The Shins
6. "Sunshine" - Matt Costa
7. "Better things" - Fountains of Wayne
8. "Love comes to everyone" - Eric Clapton
9. "Sister golden hair" - America
10. "You shook me all night long" - Grand Prix
11. "V" - Golden Smog
12. "If then" - Aberfeldy
13. "Two way monologue" - Sondre Lerche
14. "Back on the chain gang" - The Pretenders
15. "Dreaming of you" - The Coral
16. "Stop your sobbing" - Jonathan Richman
17. "Work to do" - America
18. "If you rescue me" - Gael García Bernal, Sacha Bourdo, Alain Chabat, Aurelia Petit

¿Y de dónde me lo bajo, Ringoooo? De ACA.

lunes, 31 de marzo de 2008

10 cosas que haré de ahora en más para no ser políticamente correcto, cuida delfines y lector frígido de Página/12:

1) A partir de ahora sólo comeré carne de animales en vías de extinción. Por ejemplo, pienso desayunar lemur y almorzar ballena franca todos los días.

2) Me compraré un ejemplar de la edición original de “Las venas abiertas de America Latina” de Eduardo Galeano y usaré cada una de sus hojas para armar un faso, que me fumaré mirando Venus con el deco trucho.

3) Para combatir el hambre y la pobreza, elevaré un petitorio al Congreso proponiendo que los ricos se coman a los pobres.

4) Talaré un arrayán milenario y me haré con él una cama donde me empernaré menores de edad (esta es buenísima, vale doble).

5) Destruiré mis discos de Víctor Jara y Silvio Rodríguez y me compraré el del ganador de Operación Triunfo. Copiado, por supuesto.

6) Me referiré a la señora que limpia en mi casa como “mi sirvienta” y le hablaré en guaraní aunque haya nacido en plena Capital.

7) Utilizaré la única marca de desodorantes que queda en el mercado que todavía usa sustancias que afectan la capa de ozono. Recorreré todos los hipermercados que sean necesarios para encontrarla.

8) Sólo le daré el asiento en el colectivo a mujeres ciegas, paralíticas y embarazadas de más de 93 años. De lo contrario me haré el dormido o fingiré concentrarme en la lectura de Infobae.

9) Asistiré a un bar mitzvah en compañía de Ricardo Iorio.

10) Prometeré solemnemente un decálogo y llenaré el punto 10 con alguna gilada, de puro vago.

viernes, 14 de marzo de 2008

2 X 2

El es M. Ward, cantautor con cinco discos editados. Ella es Zooey Deschanel, actriz, hermana azafata del protagonista de Casi Famosos. Se conocieron en el set de una película, pegaron onda y, a modo de hobby, grabaron un álbum juntos con el nombre de She and Him: Volume One. Con un poquito de folk, algo de country y mucho de pop y soul de los '60 (especialmente de los grupos de chicas y de cantantes comon Dusty Springfield), el disco se apoya en las melodías pegadizas y en la voz de Zooey, fresca, aniñada y frágil. Para escuchar de día.
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"Change is hard"

Isobel Campbell pasó por Belle & Sebastian. Mark Lanegan, por Screaming Trees, Queens of the Stone Age, Dessert Sessions y demás. Hace unos años editaron Ballad of the broken seas y ahora vuelven con Sunday at devil dirt, un disco oscuro y áspero que se sustenta entre el contraste de la voz cavernosa de ML y la elegante fragilidad de IC. Misterioso, denso, seductor como una diva de film noir, el álbum recuerda a Leonard Cohen, Tom Waits y Nina Simone, entre otros. Para escuchar de noche.

"Keep me in mind sweetheart"