martes, 21 de agosto de 2007

1

Sos el hijo de un ferretero de Lanús, pero sentís la fiebre del rock n’ roll corriendo por tus venas. Querés fama, dinero y groupies, pero te da paja ir a aprender a tocar un instrumento.

Si decidís que tenés el talento suficiente para ser un rockstar sin saber tocar nada, hacé clic acá.

Si aceptás que tenés menos talento que Iliana Calabró pero tratás de vivir del rock aun con tus escasas cualidades, hacé clic acá.

2a

Armás 68 bandas que duran un ensayo cada una. Tu pico máximo de popularidad es un recital en Mitos Argentinos de San Telmo al que van 30 borrachos que se pasan todo el show pidiéndole a la bajista que muestre las tetas. A los 35 finalmente asumís tu fracaso y te hacés cargo de la ferretería de papá, donde pasás el resto de tu vida escuchando la Mega y diciendo “yo podría haber estado ahí”.

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2b

Tenés tres o cuatro discos de los Ratones Paranoicos en CD-R y sabés escribir tu nombre y apellido sin faltas de ortografía, así que te inclinás por el periodismo de rock. Pero te surge una nueva disyuntiva: ¿Estudiar cinco años de Comunicación Social o hacerle un par de notas a bandas loser y mandarlas a las revistas a ver si pican?

Si decidís comerte toda la carrera de Comunicación Social, hacé clic acá.

Si te tirás el lance y que estudie la gilada, hacé clic acá.

3a

Tu viejo te comió la cabeza con que sí o sí necesitás un título, así que te pasás siete años (porque al final tenés que recursar Semiología IV y Pensamiento Científico y no lograste meter todo en cinco) estudiando para ser Licenciado, con la idea de pasarte al periodismo de rock ni bien salgas de la Universidad. Sin embargo, en el último año pegás una pasantía en la sección Economía de Infobae, te acomodás ahí y después te da miedo largar tu sueldito para jugártela a escribir comentarios de discos por 50 mangos, así que te pasás el resto de tu vida copiando y pegando gacetillas. Eso sí: te hacés un piercing y llevás una corbata loca, para que todos sepan que sos re rockero y odiás al sistema.

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3b

“Estudiar es de puto”, pensás, y te la jugás a mandar a las revistas un par de notas hechas en salas de ensayo infectas a bandas desconocidas que se pasan toda la entrevista balbuceando estupideces y fumando paco. Con tanta suerte que justo están buscando gente y entrás. ¡Felicitaciones!
Entonces llega la hora de pedir discos para comentar, y allí entrás en una encrucijada: ¿Le decís al editor que querés reseñar el último de Nick Cave, The Clientele o Black Rebel Motorcycle Club, o aceptás sin chistar el disco de mierda que te asignan porque nadie más lo quiere hacer?

Si pedís un disco pulenta, hacé clic acá.

Si pensás que todo es laburo y te bancás el disco que sea, hacé clic acá.

4a

¿Estás en pedo? Los discos buenos los hacen Kleiman, Bitar o Miguel Mora. Para vos, el nuevo compilado de covers de Los Palmeras hechos por Pier, La 25, Jóvenes Pordioseros y Barrios Bajos.

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4b

Cagaste por humilde: para vos, el nuevo compilado de covers de Los Palmeras hechos por Pier, La 25, Jóvenes Pordioseros y Barrios Bajos.

Sigue en la próxima página.

5

Lo pasás a buscar por Pop Art, lo ponés ni bien llegás a tu casa y tus sospechas se confirman: es la peor garcha atómica que escuchaste en tu vida. “Una estrella”, pensás, pero al mismo tiempo una parte de vos cuestiona: “¿Y si en Pop Art se calientan, no me mandan más un disco y no me acreditan para el Pepsi Music?”.

Si creés que lo primero es la integridad profesional, hacé clic acá.

Si mandás fruta para quedar bien, hacé clic acá.

6a

“No puedo mentirle al lector: este disco es una bosta”, pensás, y le mandás una estrella. Esperás a que salga la revista y, mágicamente, nadie de Pop Art te dice nada. En el momento respirás aliviado, pero dos meses después le pedís el de Kapanga al encargado de prensa y ni siquiera te responde los mails. Da la casualidad de que al poco tiempo editan el nuevo de Paul McCartney y se lo dan hasta al asistente del movilero de FM Láser de San Antonio de Areco, pero a vos no. Pronto Roberto Costa compra todos los medios de difusión rockeros y, como vos seguís banneado, tu carrera está en graves problemas. ¿Le pedís perdón de rodillas o mantenés en alto tu orgullo?

Si te humillas para pedir perdón, hacé clic acá.

Si decidís que no podés rebajarte de tal manera, hacé clic acá.

7a

Decidís rebajarte y pedir perdón, pero Costa no te da ni cinco de pelota y su secretaria te manda un fax que dice “chupala gil” con el membrete de Pop Art. Tu trayectoria como periodista de rock es un recuerdo. La ferretería de papá será tu modo de subsistencia hasta el fin de tus días.

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7b

“Que se vayan a la puta que lo parió Roberto Costa y Pop Art”, decís, y fundás una revista alternativa fotocopiada creyéndote el nuevo Enrique Symns. Lógicamente, después del primer número no llegás ni a pagarle el colectivo a los tres pasantes idealistas que tenés laburando para vos y no te queda otra que cerrar y olvidarte del periodismo de rock. La ferretería de papá será tu modo de subsistencia hasta el fin de tus días.

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8

“Ma’ sí, yo me hago el boludo y le pongo tres estrellas, total a nadie le importa una goma”, pensás. Al día siguiente de la salida de la revista sos el hazmerreír de la comunidad blogger, SEBUP te hace mierda y perdés toda credibilidad, pero seguís trabajando sin problemas, Pop Art te manda cualquier pelotudez que lanza y los rolingas veneran el piso por donde andás porque “vos sí que sos del palo del rocanrol, loco”.
En eso, mientras paseas por el backstage del Pepsi Music con tu credencial All Access, te cruzás con Toti de Jóvenes Pordioseros, quien te saluda con un abrazo y te invita a tomarte una raya al camarín. ¿Aceptás?

Si te tomás un saque con Toti, hacé clic acá.

Si pensás que no da, hacé clic acá.

9a

¡Felicitaciones! Sos el nuevo Bebe Contepomi. Te contratarán en Canal 13, y pasarás los siguientes 30 años de tu vida elogiando discos horribles de rock nacional, tomando merca con músicos mediocres y haciéndole a todas las bandas preguntas como “¿en qué se inspiraron para grabar este álbum?” o “¿cuáles son sus influencias?”. Poco después estarás tan duro que prácticamente no podrás hilvanar una frase coherente, tras lo cual tu rating crecerá aún más. Tus colegas te odiarán y se reirán de vos, pero seguirás prendiendo porros con billetes de 100 mangos hasta el fin de tus días.

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9b

Declinás gentilmente la oferta de Toti, y éste –que a esa altura del día ya se había tomado un cuarto de la merca que produjo Colombia durante todo 2006– hace correr la bola de que te hacés el guacho rocanrol pero sos más careta que Nelson Castro. De allí en más los músicos te miran con recelo y en las notas se cuidan de vos, diciéndote únicamente frases de compromiso y obviedades y guardándose las bombas para el Bebe Contepomi y sus discípulos. En los siguientes 30 años jamás lograrás una entrevista interesante, y terminarás deambulando de redacción en redacción, haciendo comentarios de discos inofensivos y notas de media página a Las Pastillas del Abuelo, las cuales sólo te permitirán pagar a duras penas el alquiler de un monoambiente en el Once. Las mujeres te rechazarán por muerto de hambre y morirás solo y triste, abrazado a un vinilo de Seru Giran.

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